jueves, mayo 30, 2024
Opinion

Incendio en la cárcel de La Victoria: Desafíos en seguridad y condiciones penitenciarias

Por: Martha Ogando

El incendio que tuvo lugar en la cárcel de La Victoria ha despertado una serie de preocupaciones sobre la seguridad y las condiciones de este centro penitenciario. Según las primeras investigaciones, el fuego fue presuntamente causado por un cortocircuito, lo que resalta la necesidad urgente de abordar posibles problemas estructurales o de mantenimiento que puedan estar contribuyendo a estos incidentes.

Hay que destacar que, el hecho de que este sea el segundo incendio en un corto período de tiempo, con el anterior ocurrido el 12 de febrero, plantea interrogantes sobre la efectividad de las medidas implementadas hasta el momento.

El primer incendio, supuestamente provocado por un ‘‘cortocircuito’’ en el área de los patios F, fue controlado antes de que se convirtiera en una tragedia mayor, esto según un comunicado emitido por la Dirección General de Servicios Penitenciarios y correccionales. Sin embargo, hoy lamentablemente tres reclusos han perdido la vida y varias personas más han resultado heridos incluyendo algunos bomberos. Este trágico suceso subraya la necesidad de una investigación exhaustiva para determinar las causas exactas del incendio y tomar medidas concretas para prevenir futuros incidentes.

Es importante destacar que, la penitenciaría de La Victoria, fue inaugurada el 16 de agosto de 1952, en esta época la comisión de los Derechos Humanos de la Organización de Estamos Americanos estaba atenta a la situación política de la región del caribe, lo que de una forma u otra motivo (OBLIGÓ) al presidente de la época Rafael Leónidas Trujillo Molina, a la construcción de la misma, todo con el interés de mostrar a este organismo internacional un cambio en la política relativa a los derechos humanos su régimen.

Esta prisión alberga la mayor población penitenciaria en la República Dominicana, con una capacidad para 2,103 reclusos, según los registros oficiales. Pese a esto y según un informe de la Oficina Nacional de Defensa Pública del 2023 revela que actualmente la población reclusa asciende a 7,608 personas, con más de la mitad siendo reclusos preventivos en espera de juicio.

La sobrepoblación en la cárcel agrega otra capa de preocupación, ya que puede dificultar la gestión de emergencias y aumentar el riesgo de incidentes como el que hemos presenciado con este incendio que ha cobrado la vida de 3 reclusos. Además, este desequilibrio entre la capacidad de la prisión y la cantidad de reclusos también puede afectar negativamente las condiciones de vida dentro del establecimiento, exacerbando la tensión y el malestar entre los internos.

En este contexto, es fundamental que las autoridades penitenciarias y gubernamentales tomen medidas inmediatas para abordar tanto la seguridad como las condiciones de la cárcel de La Victoria. Esto incluye realizar una revisión exhaustiva de las instalaciones, implementar medidas de seguridad adecuadas, mejorar la capacitación del personal penitenciario, garantizar el respeto de los derechos humanos de todos los reclusos y trasladar algunos reos hacia otras cárceles del país.

Este incendio es un recordatorio trágico de los desafíos que enfrentan las instituciones penitenciarias en la República Dominicana. Lo que, también representa una oportunidad para tomar medidas concretas y significativas que garanticen la seguridad y el bienestar de todas las personas bajo custodia del Estado. Es tiempo de acondicionar, reconstruir (como quieran llamarle), y poner en funcionamiento muchas estructuras que están avanzadas en su construcción destinadas para los fines de trasladar a los privados de libertad que se encuentran en esta prisión, tal es el caso del Centro de Corrección y Rehabilitación Las Parras, ubicada en el Municipio San Antonio de Guerra, con capacidad para 8,778 internos. La sociedad espera respuestas claras y acciones decisivas para evitar futuras tragedias como esta.